Protección, seguridad y confianza


¿Sabías que la protección solar de los niños varía de acuerdo a su edad y tipo de piel?

Así es, aunque el desarrollo de la piel de todos los niños se completa a lo largo de sus primeros años de vida, la protección ante los rayos UVB (los rayos más intensos de la luz solar que provocan daños en la superficie de la piel), UVA (que no pueden verse ni sentirse directamente, pero penetran profundamente en la piel) e IR (que causan daño oxidativo afectando el colágeno y la elasticidad de la piel); debe ser especialmente proporcionada con base en características especiales de la piel como:

  • Pecas, que indican la existencia de una alta vulnerabilidad a la acción dañina del sol.
  • Lunares.
  • Color de piel y pelo, que influyen al momento de la exposición solar.

Es importante mencionar que, al igual que los adultos, los niños de piel muy blanca, rubios o pelirrojos, son mucho más sensibles a los rayos emitidos por el sol que los pequeños de piel trigueña o morena.

¡Ten en cuenta! Un 3% de protección extra en un protector puede hacer una gran diferencia y evitar quemaduras en la piel de tus hijos.

Debido al tipo de actividades diarias que desarrollan, los niños se exponen tres veces más al sol que los adultos, por lo que el factor de fotoprotección (indicador del número de veces que el protector aumenta la capacidad de defensa natural de la piel frente al enrojecimiento previo a la quemadura) debe ser coherente con su edad y horario de actividades. Se calcula que en un día de playa o piscina, cerca del 5% de los niños sufren quemaduras y enrojecimientos acompañados de fiebre, eritema, insomnio, falta de apetito y náuseas. El cambio del color de la piel durante el periodo de exposición solar es una alarma que emite el cuerpo para alertar un daño en el ADN de la piel.

pecas
tabla dosificadora

Edad vs. Protección


Aunque las medidas de fotoprotección son indispensables en todas las edades, estas deben ser más estrictas en niños y jóvenes, ya que estos son más susceptibles que los adultos a las radiaciones UV.

Para bebés menores de 12 meses la mejor protección es la sombra, pues su piel es aún muy sensible y delicada, y no se recomienda el uso de una crema protectora; como consecuencia, es muy fácil que desarrollen quemaduras solares graves y con consecuencias severas. Una sombrilla, ropa fresca, ligera y no ajustada, gorras con viseras y no dejarlos solos al sol son los aliados ideales para ayudar a protegerlos. A partir de los 12 meses lo adecuado es utilizar una protección igual o superior a FPS 50+ capaz de bloquear alrededor del 97% de los rayos solares.

Por su parte, al llegar a la pre-adolescencia, los menores deben continuar con una protección solar diaria y supervisada por sus padres, quienes en el proceso de crianza crearán consciencia en la importancia del uso del protector diariamente. Para este rango de edad se recomiendan fotoprotectores con FPS 50+ resistentes al agua.

Es importante resaltar que el 50% de los niños ha sufrido, al menos una vez en su vida, una quemadura causada por el sol.

Importancia de una correcta aplicación y dosificación


La efectividad de los protectores solares depende, en gran medida, de su correcto uso y aplicación.

Estudios han demostrado que cuanto más alto es el FPS del producto, la cantidad aplicada por los consumidores es inferior recomendada por la FDA (Agencia de Alimentos y Medicamentos), reduciendo drásticamente el nivel de protección y aumentado la posibilidad de adquirir una quemadura. Por ello, es necesario saber utilizar la cantidad adecuada de protector solar con el FPS adecuado para lograr los efectos de protección que usted espera en sus niños.

Un indicador de riesgo para una enfermedad tópica es haber sufrido muchas quemaduras solares durante la infancia.

Para lograr una distribución óptima del producto en los niños y asegurar una protección optima, en cada parte del cuerpo es necesario un número de dosis específico; por lo que Daylong Kids cuenta con una tabla dosificadora que hace posible la aplicación de protector en la cantidad justa.

Recuerda que el protector solar debe aplicarse entre 20 y 30 minutos antes de tomar sol, repetir el proceso cada dos horas y al salir de la piscina o el mar, ya que el 85% del protector solar puede ser eliminado con la toalla. Asimismo, aplícalo con la piel completamente seca.

Por una niñez cada vez más educada en la importancia de la protección solar.

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