Eligiendo el protector solar ideal para ti


Sin duda, adquirir un color bronceado en la piel es uno de los objetivos de muchas mujeres a la hora de salir de vacaciones a la playa, la piscina o la montaña, pues este se considera más atractivo y sexy. Sin embargo, y por el afán de adquirir ese tono perfecto en pocos días, en muchos casos se realizan exposiciones prolongadas al sol sin la debida protección, obteniendo como consecuencia riesgo de presentar diferentes grados de eritema, melanoma e incluso cáncer cutáneo.

Entonces, ¿cómo prevenir los riesgos de la exposición solar en vacaciones y al mismo tiempo lograr un tono bronceado en la piel?

Características de la piel


Lo primero en lo que debemos enfatizar es en que no todas las pieles se protegen de la misma manera y con el mismo FPS (factor de protección solar). Por ejemplo, las personas rubias, pelirrojas o de ojos claros deben tener un cuidado especial ya que la pigmentación de su piel es muy baja y como consecuencia son más propensas a quemaduras.

Para saber cuál es el protector adecuado para tu tipo de piel, debes tener en cuenta el fototipo, es la capacidad de adaptación al sol que tiene cada persona, es decir, el conjunto de características que determinan si una piel se broncea o no, y cómo y en qué grado lo hace. Esta clasificación se realiza a través de una escala numérica desarrollada por el dermatólogo de la de la Universidad de Harvard Thomas B. Fitzpatrick, que oscila entre 1 y 6, y que cataloga la respuesta de los diferentes tipos de piel ante la luz ultravioleta, así:

piel
piel

Fototipo 1: presentan intensas quemaduras solares y casi nunca se pigmenta. Son personas generalmente de piel muy pálida, ojos azules, pelirrojos y con pecas en la piel.

Fototipo 2: se quema fácil e intensamente, se pigmenta ligeramente y descama de forma notoria. Personas de piel clara, sensible y delicada, pelo rubio, ojos azules y pecas, cuya piel blanca no está expuesta habitualmente al sol.

Fototipo 3: corresponde a personas de pelo castaño y piel intermedia que primero enrojece, y tras una larga exposición al sol, finalmente se pigmenta correctamente y obtiene un tono bronceado. Este es el fototipo más común. Sensibilidad normal a la luz solar.

Fototipo 4: personas con pelo y ojos oscuros, de piel morena que se quema moderada o mínimamente y se pigmenta con bastante facilidad y de forma inmediata al exponerse al sol. La piel tiene tolerancia a la luz solar.

Fototipo 5: personas con características similares a las del fototipo IV, pero con una piel más morena que se pigmenta con facilidad e intensidad y raramente se quema. Su tolerancia a la luz solar es alta.

Fototipo 6: personas de piel negra que no se quema nunca y se pigmenta intensamente. Su tolerancia a la luz solar es altísima.

Factor de Protección Solar


Otro factor importante que debes tener en cuenta a la hora que proteger tu piel, sumado al fototipo, es el factor de protección solar ideal para ti.

El FPS, es un valor numérico que indica el tiempo que una persona puede estar expuesta al sol antes de sufrir quemaduras por radiación. Este factor indica cuánto tiempo un protector solar aumenta la capacidad de defensa natural de la piel antes de llegar a quemarse. Por ejemplo, una persona de piel clara que normalmente empieza a quemarse después de 10 minutos al sol, tardaría 15 veces ese tiempo (150 minutos o 2,5 horas) con un FPS 15.

La protección de un filtro solar depende de factores como:

-El tipo de piel de cada persona.

-La cantidad aplicada de protector solar y la frecuencia de aplicación.

-Las actividades realizadas durante la exposición al sol. Por ejemplo, nadar lleva a la pérdida del protector solar de la piel en menor tiempo.

-La cantidad de protector solar que la piel ha absorbido.

piel
piel

Tipo de piel


Por último, es necesario que detectes cuál es tu tipo de piel para así adquirir el protector solar que se adapte mejor a ella, es decir, a la hora de comprar un protector solar, la oferta y variedad es amplia: desde cremas y lociones, hasta geles y emulsiones, que lo que determinan es la referencia dermatológica de cómo está compuesto el producto.

Si tienes una piel grasa tu protector solar debe ser en gel de solución acuosa, puesto que tiene un muy bajo contenido de aceites. Si por el contrario tienes una piel extra seca, lo tuyo son protectores solares en crema, que aportan los niveles de hidratación que le hacen falta a tu piel. Para pieles normales son idóneos los filtros en loción.

Asimismo, hay personas con patologías en la piel como acné, que necesitan un cuidado adicional especial, por lo que lo recomendable son productos no comedogénicos que garanticen la no aparición de nuevas lesiones.

De esta manera, y con base en cada una de estas características, estarás lista para disfrutar de tus vacaciones y tomar las medidas necesarias para cuidar tu piel y la de tu familia adecuadamente.

Algunas recomendaciones extra para una fotoprotección efectiva


  • Aplícate el protector generosamente por todo el cuerpo entre 20 y 30 minutos antes de la exposición solar.
  • Reaplica el producto cada dos horas y después de salir de la piscina o el mar con la piel completamente seca.
  • Una vez abiertos, los protectores comienzan a perder cualidades, por lo que se recomienda comprar protectores con regularidad.
  • Evita la exposición al sol entre las 10 de la mañana y las 3 de la tarde.
  • Los niños menores de tres años no deben exponerse al sol.
  • Acompaña la protección de la crema solar con sombrillas, sombreros y gafas con filtro UV.
  • Toma mucha agua cuando te expongas al sol.
  • Si después de haber tomado el sol notas que alguna peca o lunar cambian de color, tamaño o forma, consulta de inmediato un dermatólogo.
 

Músculo Creativo | ©