Efectos agudos y crónicos de la radiación


Durante los últimos años, el objetivo de organizaciones que globalmente trabajan para mejorar la salud y calidad de vida de todos los habitantes del planeta, como la OMD, Organización Mundial de la Salud, y la FDA, Administración de alimentos y medicamentos; ha sido crear conciencia en todos los seres humanos sobre la importancia de la protección solar diaria y efectiva, ya que no solo al ir de vacaciones los rayos producidos por el sol hacen daño a nuestra piel.

De la misma forma, en nuestras entregas anteriores hemos resaltado la importancia de la correcta y constante protección solar en aras de prevenir los graves efectos que causan las radiaciones UV e IR en la piel. Pero ¿cuáles son esos efectos? ¿de qué enfermedades nos protegen los bloqueadores solares? ¿por qué es tan indispensable cuidarnos del sol?

El envejecimiento cutáneo acelerado por los rayos UVA, UVB e IR es tan solo el comienzo de una larga cadena de efectos agudos y crónicos producidos por la radiación, pues se conoce que el 80% del daño en la piel es ocasionado por estos agentes. La exposición excesiva a la radiación puede dar lugar a efectos tanto agudos como crónicos, entre los que se destacan: eritema (quemadura solar), hiperpigmentación, formación de radicales libres y fotoenvejecimiento, solo algunos de los grandes peligros producidos por el sol y de los que hablaremos a continuación.

Protege tu piel y la de toda tu familia de los efectos agudos y crónicos de los rayos solares con Daylong, un protector solar con filtros UV especialmente seleccionados para proveer una protección completa en los rangos UVA y UVB, además de prevenir la formación de radicales libres inducidos por los rayos UV.

cancer de piel

Los efectos agudos de la radiación son aquellos que ocurren inmediatamente después de la exposición y hasta máximo tres meses después (como los melanomas o cáncer de piel). Estos pueden ser:

El eritema o quemadura solar, una respuesta de la piel a la exposición a altas dosis sol. Es una lesión cutánea caracterizada por el enrojecimiento de un área pequeña de la piel, debida a la exposición a los rayos UVB, principales responsables de los daños directos en el ADN. Esta lesión alcanza su mayor intensidad de 6 a 24 horas después de la exposición al sol, y su reacción persiste de 48 a 72 horas.

La hiperpigmentación es uno de los efectos agudos más comunes. Encontramos hiperpigmentación inmediata, una consecuencia de los rayos UVA que generan reacciones oxidativas que afectan el ADN y se caracteriza por una coloración gris-ceniza que aparece en los primeros minutos posteriores a la exposición y se desaparece en cuestión de horas; e hiperpigmentación persistente, caracterizada por una tonalidad parda que inicia dos horas después de la exposición y persiste hasta 24 horas.

Otro efecto del sol que influye en la pigmentación de la piel es el bronceado tardío, del cual se responsabilizan tanto los rayos UVB como los UVA. Suele presentarse tres días después de la fotoexposición y es resultado de un incremento en la actividad de la tirosinasa, una enzima que favorece y acelera la producción de pigmentos de la piel ocasionando la síntesis de nueva melanina, responsable de dar la coloración a la piel.

La exposición a los rayos UVA, junto con una dieta pobre en vegetales, tabaquismo y contaminación ambiental, también aumentan la producción de radicales libres, que al entrar en contacto con el ADN se tornan malignos y afectan las proteínas y las membranas celulares, y aumentan el riesgo de cáncer de piel. El envejecimiento cutáneo y el cáncer están directamente relacionados con el proceso de oxidación celular.

Sumado a los efectos agudos que ya mencionamos, se encuentran los efectos crónicos de la radiación que son acumulativos, es decir, que aparecen después de toda una vida de exposición al sol sin la adecuada protección. Su aparición varía con base en la cantidad y el tipo de radiación recibidos, el tipo de piel y la edad.

El fotoenvejecimiento es uno de los efectos crónicos más mencionados, en el cual los rayos UVA juegan un papel principal, pues penetran más profundamente en la dermis debido a su mayor longitud de onda. Las manifestaciones clínicas incluyen arrugas, manchas, cambios de pigmentación, pérdida de elasticidad y dilataciones capilares pequeñas, conocidas como telangiectasias. Cerca del 80% del envejecimiento de la piel del rostro se atribuye a la radiación UV.

Por último, se encuentra un grupo de reacciones fotoalérgicas que aparecen después de la exposición solar conocidas como fotodermatosis, dermatosis fotoalergénica o alteraciones fotoalergénicas. Las causas de esta afección son numerosas y variadas; para el diagnóstico es necesario un interrogatorio y exámenes específicos. El tratamiento depende de la causa de la enfermedad, pero se basa esencialmente en la fotoprotección.

 

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